
Yo pensaba que de él ya me había olvidado, acá me ves buscándolo una vez más. Mi carcelero, mi perpetua condena, mi debilidad, ave nocturna tras su vuelo deja tanta soledad. Aprendí a odiarlo con el tiempo y me sentí mucho mejor, sin embargo uno siempre añora al que rompe el corazón. Ahora vuelve a seducirme cuando no lo espero, falsas promesas me ha vendido una vez más. Yo solo sé que todo puede terminar de una manera, en un rincón hecho pedazos mi amargo final. Eternamente desvelado, los huesos fríos del sudor, esperando sin remedio un dulce sueño que no va a llegar. Bla, bla bla.. Y yo que soy de los que piensan que nada es para siempre, de tan borracha alguna noche creo que lo olvidé.
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